Newsletter de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA)


CASO PRÁCTICO
Instrumentos Financieros disponibles para la venta.


Autores: Antonio Barral Rivada y Horacio Molina Sánchez

El 1 de junio de 2008, la sociedad GODISA adquiere 600.000 acciones de la sociedad LEXIA, S.A. que cotiza en el mercado de valores. El precio pagado es de 22 € por acción. Los costes ascienden al 0,3% del importe de la operación. Las acciones se han adquirido debido a que la rentabilidad por dividendo es cercana al 6% y se considera adecuada a medio plazo. Esta inversión representa un 15% del capital.

El 1 de septiembre se reparte un dividendo a cuenta del ejercicio 2008 de 22 céntimos por acción, según el informe de los Administradores publicado en la CNMV “...por los magníficos resultados registrados en el primer semestre del ejercicio en curso, motivados principalmente por la venta habida en el mes de abril de diversas participaciones de la cartera”. La retención en el origen es del 18%.

A 31 de diciembre del año 2008, el valor de mercado de las acciones es de 20 € por acción, la cotización media del último trimestre fue de 17 € por acción. El valor teórico contable es de 18 €. La evolución del precio de mercado ha situado la cotización por debajo del coste a primeros de agosto. Los costes de venta serían también del 0,3%.

A 15 de junio de 2009, se adquiere un 5% adicional (200.000 acciones), dado que se desea ejercer una influencia significativa en las políticas de la sociedad. El precio pagado es de 17 € por acción con unos costes similares a las operaciones anteriores.

A 31 de diciembre de 2009, el valor de cotización es de 21 € por acción, coincidente con el valor teórico contable.

(Con la finalidad de facilitar la comprensión, se han omitido los efectos tributarios distintos a las retenciones)

SOLUCIÓN

La solución al caso la hemos dividido en cuatro partes:

- La primera es el tratamiento bajo el marco contable previo al PGC-2007, marco al que denominamos PGC-1990.

- La segunda parte es la solución según el PGC-2007 que es equivalente al tratamiento bajo Normas Internacionales de Contabilidad.

- La tercera parte es la solución del PGC-PYMES de 2007.

- Finalmente, la cuarta parte resume las diferencias entre los distintos marcos regulatorios.

1. PGC-1990

En el PGC-1990 las acciones se valoraban inicialmente a su coste de adquisición, más los gastos de la transacción menos los dividendos devengados y no vencidos, entendiéndose por tales los acordados en el momento de la compra pero no liquidados (Consulta nº 7, del BOICAC nº 5, 1991; Consulta nº 1 del BOICAC nº 31, 1997).

El coste de adquisición sería:



Dado que la inversión representa más del 3% y que la sociedad cotiza en Bolsa, sería una inversión en una empresa asociada. El 1 de junio de 2008, el asiento sería:



El 1 de septiembre de 2008 se reparten dividendos, el asiento sería:




El 31 de diciembre de 2008, la compañía debe valorar si el importe contabilizado como inversiones financieras es recuperable. A tal fin se compara el valor contable con el valor de mercado. El valor de mercado, cuando la inversión es en una empresa del grupo, multigrupo o asociada, se mide por la proporción en los fondos propios más la plusvalía tácita subsistente desde el momento de la compra (norma 8.2).

La provisión por depreciación de inversiones financieras será:



El registro contable sería:



La adquisición adicional, a 1 de julio de 2009, se registra por su coste de adquisición:



Al 31 de diciembre de 2009, la recuperación del valor teórico contable lo situaría en 21 €/título, por lo que revertiría la provisión previamente registrada:



Del anterior cuadro se deduce que el valor al cierre del ejercicio 2009 es superior al valor contable, aún sin considerar las provisiones dotadas al 31 de diciembre de 2008, por lo que procede la recuperación de la totalidad de la misma. El asiento de reversión sería el siguiente:




2. PGC-2007


a) Clasificación

La inversión realizada el 1 de junio se considera como “Activo financieros disponibles para la venta” dado que no se trata de una inversión mantenida para negociar en el corto plazo, ni tampoco se dispone de la capacidad para influir en las políticas financieras y operativas de la compañía, pues además de no alcanzar un 20% de participación no hay evidencia alguna por la que se pudiese presumir dicha influencia. Por tal motivo, la inversión es clasificada, residualmente, en la categoría de “Activos financieros disponibles para la venta” (norma 9.2.6.).

b) Valoración inicial

En esta cartera, los instrumentos financieros “se valorarán inicialmente por su valor razonable, que, salvo evidencia en contrario, será el precio de la transacción, que equivaldrá al valor razonable de la contraprestación entregada, más los costes de transacción que les sean directamente atribuibles. Formará parte de la valoración inicial el importe de los derechos preferentes de suscripción y similares que, en su caso, se hubiesen adquirido” (norma 9.2.6.1.).

En el caso que nos ocupa sería:



El 1 de junio de 2008, el asiento sería:




c) Dividendos correspondientes a beneficios anteriores al momento de la compra

La norma 9.2.8 del PGC 2007 indica que, en el momento del reconocimiento inicial de los instrumentos financieros, se considerarán dividendos devengados y no vencidos, los que son acordados previamente a la adquisición de los títulos pero que se liquidarán con posterioridad a la misma (párrafo 1º y 2º). Sin embargo, la norma 9.2.8, párrafo 3º indica que si posteriormente a la adquisición se repartiesen dividendos con cargo a beneficios generados anteriormente a la fecha de compra, éstos se considerarían retornos de la inversión (devolución de la misma) y no retornos sobre la inversión (rentas generadas por los mismos).

“Asimismo, si los dividendos distribuidos proceden inequívocamente de resultados generados con anterioridad a la fecha de adquisición porque se hayan distribuido importes superiores a los beneficios generados por la participada desde la adquisición, no se reconocerán como ingresos, y minorarán el valor contable de la inversión.”

Este tratamiento es similar al recogido en la Norma Internacional de Contabilidad nº 18, párrafo 32, y difiere del tratamiento que recibían los dividendos en la regulación previa al PGC-2007.

El 1 de septiembre de 2008 se reparten dividendos con cargo a beneficios generados anteriormente al 1 de junio de 2008. En concreto, son dividendos con cargo a los resultados del primer semestre de 2008. Por tanto el asiento sería:



d) Valoración posterior

Los instrumentos financieros clasificados en la categoría “Activos financieros disponibles para la venta” se medirán al cierre del ejercicio “por su valor razonable, sin deducir los costes de transacción en que se pudiera incurrir en su enajenación. Los cambios que se produzcan en el valor razonable se registrarán directamente en el patrimonio neto, hasta que el activo financiero cause baja del balance o se deteriore, momento en que el importe así reconocido, se imputará a la cuenta de pérdidas y ganancias.” (Norma 9.2.6.2, párrafo 1º).

Para poder aplicar la regla anterior existe una restricción a la que se refiere la propia norma 9.2.6.2, párrafo 4º, “las inversiones en instrumentos de patrimonio cuyo valor razonable no se pueda determinar con fiabilidad se valorarán por su coste, menos, en su caso, el importe acumulado de las correcciones valorativas por deterioro del valor.”. La determinación de cuándo existe un valor razonable que se pueda determinar con fiabilidad queda respondida en la parte primera del PGC, marco conceptual, al indicar:

Con carácter general, el valor razonable se calculará por referencia a un valor fiable de mercado. En este sentido, el precio cotizado en un mercado activo será la mejor referencia del valor razonable,…

…Para aquellos elementos respecto de los cuales no exista un mercado activo, el valor razonable se obtendrá, en su caso, mediante la aplicación de modelos y técnicas de valoración. Entre los modelos y técnicas de valoración se incluye el empleo de referencias a transacciones recientes en condiciones de independencia mutua entre partes interesadas y debidamente informadas, si estuviesen disponibles, así como referencias al valor razonable de otros activos que sean sustancialmente iguales, métodos de descuento de flujos de efectivo futuros estimados y modelos generalmente utilizados para valorar opciones. En cualquier caso, las técnicas de valoración empleadas deberán ser consistentes con las metodologías aceptadas y utilizadas por el mercado para la fijación de precios, debiéndose usar, si existe, la técnica de valoración empleada por el mercado que haya demostrado ser la que obtiene unas estimaciones más realistas de los precios.

Las técnicas de valoración empleadas deberán maximizar el uso de datos observables de mercado y otros factores que los participantes en el mercado considerarían al fijar el precio, limitando en todo lo posible el empleo de consideraciones subjetivas y de datos no observables o contrastables.

La empresa deberá evaluar la efectividad de las técnicas de valoración que utilice de manera periódica, empleando como referencia los precios observables de transacciones recientes en el mismo activo que se valore o utilizando los precios basados en datos o índices observables de mercado que estén disponibles y resulten aplicables.

El valor razonable de un activo para el que no existan transacciones comparables en el mercado, puede valorarse con fiabilidad si la variabilidad en el rango de las estimaciones del valor razonable del activo no es significativa o las probabilidades de las diferentes estimaciones, dentro de ese rango, pueden ser evaluadas razonablemente y utilizadas en la estimación del valor razonable.

Cuando corresponda aplicar la valoración por el valor razonable, los elementos que no puedan valorarse de manera fiable, ya sea por referencia a un valor de mercado o mediante la aplicación de los modelos y técnicas de valoración antes señalados, se valorarán, según proceda, por su coste amortizado o por su precio de adquisición o coste de producción, minorado, en su caso, por las partidas correctoras de su valor que pudieran corresponder, haciendo mención en la memoria de este hecho y de las circunstancias que lo motivan.” (Criterio 6º.2)

Es decir, el “valor fiable de mercado” será la mejor referencia, pero no es la única. Se pueden obtener valores razonables fiables empleando la referencia a transacciones similares, la referencia a transacciones con activos similares o el método de descuento de flujos futuros. De todos éstos, en nuestro caso parece que los únicos aplicables serían:

     a) El valor de mercado fiable y
     b) El descuento de flujos de efectivo futuros estimados.

Existe una segunda novedad respecto a la normativa contable anterior al PGC-2007, se trata del cargo o del abono contra cuentas de patrimonio, con la finalidad ineludible de ser traspasados en el futuro a resultados (reciclaje). Esta valoración permite, por un lado, tener registrados los recursos (inversiones financieras) por su valor razonable, como base para calcular la rentabilidad que generan. Por otra parte, el cargo o abono directo a patrimonio permite a los usuarios de la información conocer la rentabilidad de las inversiones financieras de la compañía, tanto la realizada (reconocida en pérdidas y ganancias) como la no realizada (reconocida en patrimonio).

En consecuencia, la valoración de las acciones adquiridas en nuestro caso debe ser actualizada a su cotización al 31 de diciembre de 2008. La corrección mencionada sería la diferencia entre el coste de adquisición a 22 €/acción más los costes y menos el reparto de los dividendos, y el valor de mercado (que en este caso constituiría el valor razonable) al 31 de diciembre de 2008 de 20 €/acción, por lo que el asiento que procedería sería:



Al cierre del ejercicio, los gastos reconocidos en patrimonio (grupo 8) se traspasan a la cuenta de patrimonio.




Finalmente, no se han considerado los costes de venta a la hora de calcular el valor razonable, dado que no se pretende calcular el valor de realización, sino de obtener la medida más relevante, dentro de unos elevado parámetros de fiabilidad, del valor del recurso.

e) Deterioro de valor

Una de las novedades que trae consigo el PGC-2007, y que sin duda supone mitigar el principio de prudencia, es que no cualquier reducción de valor se considera deterioro y por lo tanto un cargo en la cuenta de pérdidas y ganancias. El deterioro se debe reconocer cuando se presume una falta de recuperabilidad de la inversión; el regulador entiende que una disminución de valor no necesariamente es un indicio suficiente de la pérdida de valor futura. Así, señala en la norma 9.2.6.3, párrafo 3º lo siguiente:

“b) En el caso de inversiones en instrumentos de patrimonio, la falta de recuperabilidad del valor en libros del activo, evidenciada, por ejemplo, por un descenso prolongado o significativo en su valor razonable. En todo caso, se presumirá que el instrumento se ha deteriorado ante una caída de un año y medio y de un cuarenta por ciento en su cotización, sin que se haya producido la recuperación de su valor, sin perjuicio de que pudiera ser necesario reconocer una pérdida por deterioro antes de que haya transcurrido dicho plazo o descendido la cotización en el mencionado porcentaje.”

Además de esta novedad, también el PGC-2007 indica que la valoración no necesariamente debe realizarse instrumento a instrumento sino que si es gestionado como una cartera el análisis se hace a este nivel, siempre y cuando la misma lo sean de títulos homogéneos.

En el caso de las acciones adquiridas, los datos revelan una caída de valor durante 5 meses (desde agosto a diciembre) y la caída de valor es del 9,34% del coste inicial; por lo tanto, la disminución de valor no se registra como un deterioro ni tampoco consideramos ningún indicio adicional que pudiera revelar dicha pérdida de la recuperabilidad de la inversión.

A nuestro juicio, los criterios establecidos para reconocer un deterioro son un indicio, pero no el único indicio para que se deba registrar el deterioro. En cuanto al cómputo del año y medio debería considerarse desde el momento en que la cotización se sitúe por debajo del coste unitario de la inversión. El porcentaje de pérdida de valor se refiere al coste inicial, a partir de ahí cualquier pérdida adicional debe reconocerse como deterioro. En este razonamiento surge la duda sobre qué haríamos si comprásemos títulos que llevan bajando hace meses previos a la adquisición, si bien el cómputo es desde la compra, no hay duda que a la hora de estimar el deterioro esos meses de bajada previos a la compra serían un indicio relevante.

Por otra parte, la norma de valoración de activos financieros disponibles para la venta indica que cuando no se pueda medir de forma fiable el valor razonable se debe registrar por el coste menos deterioros. Sin embargo, para medir el deterioro se requiere una medida del valor recuperable que no es otra referencia que el valor razonable del mercado o la estimación de flujos futuros estimados de los dividendos de la inversión más el valor residual al término del periodo proyectado o la estimación de los flujos de efectivo que va a generar el negocio en el que se ha invertido.

La cuestión es que el modelo de valor razonable no se emplea cuando éste no se puede obtener fiablemente, ya que si la medida no es fiable, pierde utilidad; como alternativa se utilizaría el modelo de coste menos deterioro; no obstante para medir el deterioro se requiere calcular el valor recuperable.

¿Cómo se obtendría el valor recuperable?. La norma de valoración remite al criterio seguido en el registro de deterioros de participaciones en empresas del grupo, multigrupo y asociadas. En este grupo de valores, salvo mejor evidencia del valor razonable debe emplearse el valor teórico contable más las plusvalías pagadas al inicio y mantenidas a la fecha de la valoración.

La estimación más prudente de los flujos futuros que generará un negocio es dicho valor teórico contable, ¿no estaríamos ante una fórmula para calcular el valor razonable?. En caso afirmativo, la norma generaría una cierta dosis de ambigüedad, dado que la alternativa al valor razonable cuando no se puede medir fiablemente, requiere una media del valor razonable para registrar los posibles deterioros.

f) Reclasificación de la inversión a empresa asociada

La adquisición de nuevos títulos permite alcanzar un 20% del capital social de la sociedad lo cual, según la norma 13ª de la tercera parte del PGC-2007, es una evidencia salvo prueba en contrario, del ejercicio de una influencia significativa en la empresa participada.

El registro de la adquisición del 5% adicional es el siguiente:



En este momento se debe reclasificar la inversión en instrumentos de patrimonio al epígrafe de inversiones financieras en empresas del grupo y asociadas. En este caso, el valor contable se considera coste atribuido, manteniendo las diferencias en patrimonio en su epígrafe correspondiente (norma 9.2.5.1, párrafo 2º).



g) Valoración posterior de inversiones en empresas del grupo, multigrupo y asociadas

Al cierre del ejercicio se debe analizar si las inversiones en empresas del grupo, multigrupo o asociadas han sufrido algún deterioro. En caso afirmativo, se procedería al registro de la pérdida correspondiente en la cuenta de pérdidas y ganancias.

Para el análisis de las pérdidas, en primer lugar obtenemos cuál es el coste medio ponderado de la inversión y, a continuación, cuál es la valoración contable de la inversión que no tiene por qué coincidir con dicho coste medio ponderado debido a que la cartera procede de “Activos disponibles para la venta” y habría experimentado cambios de valor.



El coste unitario de la inversión es de 20,65 €, adicionalmente tiene registrada una minusvalía en patrimonio (ajuste valorativo negativo en patrimonio) de 1,38 € por título, lo que conduce a una valoración de la cartera de 15.410.200 €.

Al 31 de diciembre de 2009, la valoración del mercado es 21 € por título, luego esto implica que la disminución de valor revierte y se genera una plusvalía de 0,35 € por título (la diferencia entre el valor unitario contable, 20,65 €/acción, y el de mercado de 21 €/acción).

Según la norma de valoración 9.2.5.3, párrafo 7º, b) se debe revertir el ajuste valorativo negativo reconocido en el patrimonio neto: “en el caso de ajustes valorativos previos por reducciones de valor, cuando posteriormente el importe recuperable sea superior al valor contable de las inversiones, este último se incrementará, hasta el límite de la indicada reducción de valor, contra la partida que haya recogido los ajustes valorativos previos y a partir de ese momento el nuevo importe surgido se considerará coste de la inversión”.

Como se puede observar, conviene mantener la información sobre el coste inicial en caso de cambios de valor en las inversiones en activos disponibles para la venta, materializados en instrumentos de patrimonio por si, como consecuencia de una toma de posición adicional, es preciso reclasificarlos como inversiones financieras en empresas del grupo, multigrupo y asociadas.

Tras la elevación del valor hasta el coste de adquisición, la recuperación de los ajustes valorativos negativos reconocidos con anterioridad se registra en el subgrupo 99, en sendas cuentas para las participaciones en empresas del grupo y para las asociadas.



3. PGC-PYMES 2007

Una de las principales novedades del PGC-Pymes respecto al PGC-2007 es la simplificación de categorías para clasificar los instrumentos financieros de activo desde las seis que establece éste a tan sólo tres categorías para las Pymes:

1. Activos financieros a coste amortizado.
2. Activos financieros mantenidos para negociar.
3. Activos financieros a coste.

La cartera objeto de nuestro caso se clasificaría en la tercera categoría “Activos financieros a coste”.

La medición de este tipo de instrumentos financieros va a ser similar al criterio empleado en el PGC-1990. La valoración posterior seguirá siendo el coste menos posibles deterioros.

Por tanto, el registro inicial, a 1 de junio de 2008, sería equivalente a los casos anteriores:



Los dividendos acordados con cargo a beneficios generados anteriormente a la adquisición de la participación, al igual que el PGC-2007, minoran el coste de adquisición.

El 1 de septiembre de 2008 se reparten dividendos con cargo a beneficios generados con anterioridad al 1 de junio de 2008. En concreto, son dividendos con cargo a los resultados del primer semestre de 2008. Por tanto, el asiento sería:



Al 31 de diciembre, se analiza si es preciso registrar un deterioro de los activos financieros. En este caso, la norma es similar a la empleada para inversiones en empresas del grupo, multigrupo y empresas asociadas del PGC-2007. La norma de valoración indica que se utilice como valor recuperable el mayor entre el valor actual de los flujos de efectivo futuros y el valor razonable menos los costes de venta.

En nuestro caso, no disponemos de información sobre el primer parámetro por lo que utilizaremos el valor razonable menos costes de venta (en este caso se trata de valorar el importe a recuperar por ese motivo se minoran los costes de venta).



El 1 de julio de 2009 se produce una inversión adicional por lo que la participación pasa a ser en empresa asociada:



Finalmente, a 31 de diciembre de 2009, el deterioro revierte tal y como se observa en el cuadro adjunto:



Por lo tanto, el asiento sería:



4. DIFERENCIAS ENTRE LOS MARCOS REGULATORIOS

La primera diferencia que observamos entre el PGC-1990 y el PGC-2007 es la clasificación previa de las inversiones en función de la intención de la compañía sobre las mismas. Los criterios de clasificación también son diferentes en el PGC-PYMES 2007 y en el PGC-2007.

La valoración inicial es similar en los tres sistemas. Sin embargo, el concepto de dividendos devengados y no vencidos  ha cambiado entre el PGC-1990, el PGC-2007 y el PGC-PYMES-2007, pues mientras en el PGC-1990 los mismos serían ingresos financieros del periodo en el que se anuncian, en el actual marco regulatorio constituirían menor valor de la inversión.

La valoración posterior es la principal diferencia entre los tres sistemas. Según el PGC-1990, las inversiones financieras se valoran por el menor entre el coste o el valor de mercado (siendo el valor de mercado el menor entre la cotización del último día o la media del último trimestre); sin embargo, según el PGC-2007, se valoran por el valor razonable, registrando la diferencia en el patrimonio neto. Por el contrario, el PGC-PYMES utiliza la regla coste o mercado (ahora valor recuperable) del PGC-1990, pero se considera valor recuperable el mayor entre el valor actual de los flujos futuros de efectivo estimados o el valor razonable menos los costes de venta, suprimiendo la referencia a la cotización media del último trimestre.

Por otra parte, en inversiones en empresas del grupo, multigrupo y asociadas, el PGC-1990 recurre al valor teórico contable mientras que los dos marcos regulatorios nuevos se centran en el valor razonable menos costes de venta o en el descuento de flujos futuros de dividendos más el valor residual de la inversión. Este criterio diferencial implica que en el PGC-2007 las inversiones financieras clasificadas como disponibles para la venta están registradas por el valor razonable y su rentabilidad aparece reconocida en patrimonio neto, por lo que se puede efectuar una mejor valoración de la gestión financiera de la compañía.

Finalmente, la conversión de la inversión en empresa asociada supone un cambio en el criterio de valoración sólo en el marco contable del PGC-2007, dado que en los otros dos el criterio es el mismo. La valoración de las empresas asociadas es similar en los tres modelos, salvo la diferencia en el concepto de valor recuperable y valor de mercado, ya comentada.



Fuente: Newsletter AECA "Actualidad Contable " Nº 26 - Abril 2008