El 1 de enero de 1980 AECA contaba ya con 99 socios y, para finales de año, sumaría 366 asociados. El extraordinario crecimiento de la asociación (¡cercano al 270%!) demostraba el interés de la joven Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas para los profesionales de la contabilidad y la empresa, así como su carácter pionero en nuestro país.

Tras el esfuerzo emprendedor de 1979, la Asociación comenzaba a desarrollar su actividad esencial, la investigación. Entre junio y julio de 1980 ven la luz sus tres primeras publicaciones: Dictamen sobre las Cuentas Anuales en el Anteproyecto de Ley de Sociedades Anónimas, Dictamen sobre las implicaciones contables del Real Decreto 3.061/1979 sobre el Régimen Fiscal de la Inversión Empresarial y el primer Documento AECA Principios y Normas de Contabilidad en España. En poco menos de un año AECA comenzaba a cumplir sus objetivos fundacionales.

Un poco antes, en mayo, la Asociación había elegido el que sería en adelante su símbolo y logotipo distintivo: la imagen del contador del cuadro El Cambista y su mujer (1539) de Marinus Claeszon Van Reymerswaele. Elegido tras revisar varias obras de la escuela holandesa sugeridas por D. Alfonso Pérez Sánchez (Catedrático de Historia del Arte en la UAM y después Director del Museo del Prado), el logotipo del cambista con sus tablas de cálculo y sus monedas identificaba a AECA con el comercio, las finanzas, las cuentas y la empresa. Pese a que el diseño del logotipo ha evolucionado con los años, su simbolismo original se mantiene intacto.

Dos reuniones de la Junta Directiva son especialmente significativas ese año: la del 20 de marzo de 1980 que acordó celebrar el primer Congreso de la Asociación el año siguiente y la de noviembre de 1980, que estableció una segunda línea de publicaciones dedicadas a trabajos de autor: la serie de monografías.