Septiembre de 1978. Narciso Amorós, Leandro Cañibano y Eduardo Bueno se encuentran camino de las VIII Jornadas Hispano-Luso-Americanas de Estudios Tributarios que se celebraban en Buenos Aires. Al hilo de una conversación en el aeropuerto de Sao Paulo, Amorós (bajo cuyo mandato se aprobó el Plan General de Contabilidad de 1973) expresa a los dos jóvenes profesores la necesidad de crear en España una asociación dedicada al estudio de los temas contables y empresariales.

De regreso a España, Leandro Cañibano y Eduardo Bueno comenzaron a reunir el grupo de 50 socios fundadores que sería el germen de AECA. Contando únicamente con su ilusión por emprender, Cañibano y Bueno tuvieron su primera entrevista con D. José Barea, entonces Subsecretario de Presupuesto y Gasto Público del Ministerio de Hacienda. Aquella primera entrevista dio a AECA la principal figura de su Junta Directiva: su Presidente.

Pocos meses después, en abril de 1979, AECA tenía ya sus Estatutos aprobados por el Ministerio de la Gobernación, su primera Junta Directiva y sus 50 socios fundadores. La Asociación se presentó en sociedad el 22 de mayo de ese mismo año en el Hotel Ritz de Madrid. Las intervenciones de D. José Barea y Eduardo Bueno dejaron claro que AECA perseguía trabajar desinteresadamente por el desarrollo profesional. Algo extraño en una España donde las asociaciones sólo reclamaban derechos o solicitaban alguna que otra prebenda.

Las dos primeras Comisiones de Estudio se crearon en junio con el objetivo de realizar informes técnicos y emitir principios, criterios y normas que sirvieran de guía para la práctica profesional. Leandro Cañibano presidía la Comisión de Principios y Normas de Contabilidad. Manuel Soto presidía la Comisión de Valoración de Empresas. En noviembre se convoca la primera actividad de AECA, la conferencia Inflación, contabilidad y gestión: enfoques alternativos del profesor de la Universidad Católica de Argentina Santiago C. Lazzati.