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OBITUARIO
Rafael
Donoso Anés:
una realidad prematuramente truncada
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Me resulta especialmente penoso, y al mismo tiempo
emotivo, redactar estas líneas sobre el fallecimiento de Rafael
Donoso, pues aparte de la entrañable amistad que me unía
a él, mi estima y mi admiración por su excelente y copiosa
labor investigadora en historia de la contabilidad era profunda y
sincera; y él lo sabía. Nuestra amistad nació,
precisamente, con ocasión del I Seminario de Historia de
la Contabilidad, que él organizó en la Facultad
de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de
Sevilla, los días 28 y 29 de mayo de 1990. Era la primera vez
que se asomaba a esta disciplina y me contactó en busca de
apoyo y orientación. Y también fue la primera vez que
en España se desarrolló una reunión científica
sobre esta materia. ¡Qué lejos parece que quedan aquellos
tiempos! Y, sin embargo, sólo han transcurrido 22 años
desde entonces. A Rafael le cupo, pues, el privilegio y el honor de
ser el convenor del primer Encuentro académico español
sobre historia de la contabilidad, un hecho que ya auguraba su brillante
y futura labor como el investigador histórico-contable que
sería y que tanto contribuyó al auge experimentado por
nuestra disciplina durante estos últimos años en España.
Gracias sobre todo a esta labor y a la de los grupos que creó,
Sevilla, tanto en el entorno de la Universidad donde él era
catedrático, como en el de la más reciente Pablo de
Olavide, se ha convertido en uno de los núcleos investigadores
más florecientes y productivos de historia de la contabilidad
en nuestro país.
Rafael Donoso nació el 6 de mayo de 1955 en Zarza de Montánchez,
una pequeña localidad de unos 600 habitantes, al sur de la
provincia de Cáceres. En 1981 obtuvo el grado de Licenciado
en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de
Sevilla, con la calificación de Sobresaliente por unanimidad.
Incorporado ya al Departamento de Contabilidad y Economía Financiera
de la indicada Universidad, en 1985 obtuvo el título de Doctor
con la calificación máxima, asimismo por unanimidad.
En 1986 fue nombrado por concurso Profesor Titular de dicho Departamento
y en 20 de marzo de 1995 obtuvo la cátedra de Contabilidad
y Economía Financiera de la citada Universidad de Sevilla,
donde ha desarrollado toda su carrera universitaria.
En un principio, se interesó por cuestiones relacionadas con
el tratamiento contable de la inflación, a partir, sobre todo,
de la experiencia reciente de los países latinoamericanos,
así como también por la exploración de las modernas
perspectivas abiertas en la disciplina contable en el campo de la
contabilidad de costes y de gestión. Fruto de estos intereses,
que conservó hasta nuestros días, fueron artículos
aparecidos en las principales revistas españolas, y libros
como: Contabilidad Analítica: Cálculo de Costes y
Análisis de Resultados. Valencia: Tirant lo Blanch, 2001,
302 págs., y Sistemas de Costes e Información Económica,
Madrid: Piramide S.A., 2011, 481 págs., escrito en colaboración
con su hermano Alberto Donoso Anes.
Pero, bien pronto, a comienzos del año 1990, su curiosidad
investigadora le aproximó a los temas histórico-contables,
curiosidad que dio su primer fruto en la organización del Seminario
ya mencionado. Su aportación en este campo ha sido la realmente
original e importante. Aparte de sus numerosos artículos y
presentaciones en Congresos nacionales y extranjeros, sus contribuciones
más significativas han estado constituidas por los libros:
El Mercado de Oro y Plata de Sevilla en la Segunda Mitad del Siglo
XVI, Sevilla: Ayuntamiento de Sevilla. Servicio de Publicaciones,
1992, 365 págs.; Una Contribución a la Historia de
la Contabilidad: Análisis de las Prácticas Contables
Desarrolladas por la Tesorería de la Casa de la Contratación
de Sevilla (1503-1717), Sevilla: Universidad de Sevilla, 1996,
págs. 491; y El asiento de esclavos con Inglaterra (1713-1750),
Sevilla: Universidad de Sevilla, 2010, 856 págs., del que
precisamente acaba de publicarse una extensa recensión en el
número 15, de diciembre de 2011, de la revista De Computis.
El año 2005 editó el número 15, volumen 8, de
la Revista de Contabilidad, consagrado específicamente
a la historia de la contabilidad, publicando el artículo introductorio:
"Estado Actual de la Investigación en Historia de la Contabilidad".
Por su segundo libro indicado, Una Contribución a la Historia
de la Contabilidad: Análisis de las Prácticas Contables
Desarrolladas por la Tesorería de la Casa de la Contratación
de Sevilla (1503-1717), Rafael Donoso recibió el Premio
Enrique Fernández Peña de Historia de la Contabilidad
en su segunda edición, la del año 1997. Al año
siguiente, Rafael, que ya era miembro de la Comisión de Historia
de la Contabilidad de AECA desde su fundación en 1992, fue
incorporado al Jurado del Premio Enrique Fernández Peña,
que pudo contar desde entonces con sus valiosos comentarios acerca
de los trabajos considerados para el Premio.
Pero, aparte de su excelencia investigadora y docente, Rafael Donoso
era un persona afable, equilibrada, prudente, noble, generosa y exenta
de cualquier afán arribista, de lucimiento o de protagonismo.
No es extraño que fuera querido por todos los que le conocían,
alumnos, compañeros y amigos en general. Su fallecimiento,
ocurrido el día 31 de enero de 2012, a eso de las 5 de la tarde,
no estuvo exento de una larga historia de lucha y sufrimiento. Recuerdo,
sobrecogido, cómo la mañana del día 18 de noviembre
de 2010, estando a punto de entrar en un despacho del Departamento
de Contabilidad de la Universidad Autónoma de Madrid, en su
umbral ya, para dar una charla a algunos compañeros del Departamento
sobre "Formas primitivas y rudimentarias de llevar cuentas",
sonó el teléfono móvil. Me detuve y lo abrí.
Era Rafa. Dijo que quería comentarme, para que lo supiera directamente,
por él, que el día anterior le habían descubierto
un tumor en el cerebro y que en un par de días iban a operarle.
Por desgracia, el tumor era maligno; él no hizo de ello ningún
secreto. Al fin y a la postre, a pesar de todos los cuidados médicos
y de su resistencia y valentía, el tumor ha podido con él.
Si todas las muertes son siempre prematuras, la suya, aparte de su
compañía y de su persona, lo más importante,
nos ha privado de nuevas y sustanciales investigaciones que hubieran
enriquecido sus ya, de por sí, significativas e interesantes
aportaciones a la historia de la contabilidad. Doble pérdida,
humana y científica.
¡Descanse en paz nuestro buen amigo Rafael, en su viaje a la
casa del Padre! Y su querida esposa María del Carmen, así
como su hijo Javier, reciban el testimonio de nuestra profunda y sincera
condolencia y la seguridad de que su esposo y padre siempre estará
vivo en nuestro recuerdo.
Esteban Hernández
Esteve
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