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Cinco Días.com

Paro y crisis

(08-11-2008)

En la encuesta de población activa (EPA) publicada por el Instituto Nacional de Estadística correspondiente al tercer trimestre del año, el paro asciende a 2,6 millones de personas, el 11,33% de la población activa. En cuatro meses consecutivos el paro ha pasado de 1,76 millones (8%) a 2,6 millones (11,3%). Somos el país de la Unión Monetaria con mayor tasa de paro, con más de tres puntos sobre la media de dicha zona. La economía española no sólo no absorbe las nuevas incorporaciones al mercado de trabajo, sino que incluso ha destruido empleo en el último trimestre, 78.800. Y no sólo esto, sino que además su calidad empeora.

En el tercer trimestre casi 100.000 empleos fijos menos y sólo 7.700 temporales menos, y los hogares con todos sus miembros activos en paro han aumentado en 84.300. Todos los sectores de la economía han generado parados en el tercer trimestre: 57.600 en la construcción, 47.700 en los servicios, 27.200 en la industria y 26.900 en la agricultura.

En los dos últimos trimestre de este año se prevén crecimientos intertrimestrales negativos del PIB: -0,2% y -0,4%, lo que quiere decir que la economía española entrará en recesión. El paro se situará en cerca de tres millones, el 12% de la población activa.

Para el próximo año el Fondo Monetario Internacional prevé para España un crecimiento negativo del -2,2% del PIB, situando la tasa de paro en el 15% de la población activa, más de cuatro millones de personas. La causa principal de haber llegado a esta situación se encuentra en el modelo de desarrollo que ha adoptado nuestra economía, basado en la demanda interna: construcción, gran generadora de empleo y consumo. En 2007 la construcción de viviendas supuso una aportación al PIB del 18%. En el corriente año se estima que la caída de la construcción residencial será del -9,3% y ésta continuará.

El Gobierno ha previsto en el Informe Económico y Financiero de los Presupuestos Generales del Estado para 2009 un crecimiento del PIB del 1% (tres puntos más que el FMI) y una tasa de paro del 12,5% de la población activa (2,5 puntos menos que el FMI). Como consecuencia de una estimación de dicha tasa tan alejada de lo que va a suceder, las dotaciones consignadas en el crédito presupuestario para atender la prestación de desempleo tendrá que ser suplementada en el transcurso del ejercicio de manera significativa, aumentando el déficit público. El principio de estabilidad presupuestaria, que es básico en el Tratado de la Unión, queda roto, ya que sin contar la Seguridad Social, el déficit público de la Administración central, autonómica y local se estima para el próximo año en el citado informe de los Presupuestos Generales del Estado en el 2,7% del PIB, cercano al límite máximo del 3% fijado en el Tratado de la Unión.

En cuanto al superávit de la Seguridad Social, hemos de decir, por un lado, que no depende de decisiones del Gobierno, sino principalmente de la demografía (envejecimiento de la población), y por otro, que es exagerada la estimación del superávit de la Seguridad Social para 2009 (0,8% del PIB), cuando las afiliaciones a la Seguridad Social están cayendo, el paro aumentando y el número de pensionistas y la pensión media subiendo.

Para atenuar la fuerte subida del paro hubiera sido necesario un aumento significativo de las dotaciones en capital humano, físico y tecnológico, y lo que se desprende del Presupuesto consolidado para 2009 es lo contrario: los gastos corrientes aumentan a una tasa doble que los gastos de capital.

Dado que existen más de 600.000 viviendas terminadas sin vender, el esfuerzo presupuestario para absorber paro tendría que haberse dirigido a los que emplean bastante mano de obra, caso de las infraestructuras, aunque no tanto como la construcción de viviendas. Sin embargo, la dotación para dicha política se reduce en el 10,4% en el Presupuesto 2009.

El paro seguirá creciendo, pues la crisis continuará, ya que según el FMI España no recuperará hasta 2012 su tasa potencial de crecimiento del 3%. Aunque el Estatuto de los Trabajadores Autónomos contempla la extensión de la prestación de desempleo a dicho colectivo, como todavía no se han dictado las normas de desarrollo del mismo, se encuentran totalmente desamparados de la citada prestación los trabajadores autónomos que entran en paro. Si a la pérdida del puesto de trabajo se le une que quedan sin el recurso procedente de la prestación de desempleo, la situación se convierte en pavorosa. Urge el desarrollo del mencionado estatuto, para que los trabajadores autónomos no caigan en la pobreza absoluta.

El paro es la cara más dolorosa de la crisis que estamos teniendo, que se verá acentuada con la entrada en recesión de nuestra economía, a consecuencia del crecimiento negativo en los dos últimos trimestres del corriente año. Como ya hemos señalado, el FMI prevé que nuestro producto interior bruto experimentará en 2009 una reducción del -2,2% y que no se recobrará la tasa de crecimiento potencial hasta 2012. Es decir, que la recesión durará año y medio, y en los dos años siguientes tendremos una ligera reactivación.

Ante tal panorama, el Gobierno tiene que reaccionar realizando las reformas estructurales que desde hace años los analistas económicos venimos pidiendo. El problema que tiene nuestra economía es que es necesario sustituir la demanda interna derivada de nuestro modelo de desarrollo basado en la construcción y en el consumo de las familias por demanda exterior, aumentando nuestras exportaciones, y ello sólo se conseguirá aumentando la productividad, ya que nos hemos quedado en tal indicador a la cola de los países de la Unión Europea. Pero tal hecho no se consigue por decreto, sino efectuando las reformas estructurales que mejoren la gestión de los factores de la producción y de los procesos productivos, tanto del sector público como del privado. La reforma de la educación, de la investigación, del mercado de trabajo, del mercado energético, de la competencia, etcétera, podrá sacarnos de la crisis; en otro caso podremos estar con crecimiento plano, como Japón, 10 años.


José Barea.
Catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid
Presidente de Honor de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA)