Newsletter de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA)


CASO PRÁCTICO
Coste del inmovilizado. Actuaciones de rehabilitación al término de la vida útil


(Nota. Utilizaremos las siguientes abreviaturas: BPGC: Borrador del Plan General de Contabilidad -ed. 4 de julio de 2007-; NIC: Normas Internacionales de Contabilidad; PGC-1990: Plan General de Contabilidad de 1990)

El 2 de enero de 2008 la empresa TRUTISA adquiere a crédito (3 meses) una balsa para verter residuos por 327.000 € (95.000 € el coste del terreno y 232.000 € la construcción). A los 5 años se agota la capacidad de la balsa y es preciso someterla a un proceso de recuperación ambiental, no pudiendo ocuparse el terreno en el futuro. El coste actualizado de la actuación es de 45.000 €.

El coste de la reparación en el momento de la construcción anterior se estima en 50.733 €. En el futuro se considera un incremento del coste similar a la estimación del Índice de Precios al Consumo (estimándose en un 3%). La tasa de actualización, teniendo presente los riesgos específicos de la compañía, es del 5,5% (la NIC 37, 47).



Suponga que al cabo de 5 años, el coste de la restauración asciende a 54.430 €, liquidándose por c/c bancaria.

Solución según Normas Intenacionales de Contabilidad y BPGC:

El tratamiento en ambos marcos regulatorios es similar.

El día que se adquire la balsa se registra el bien por su coste, el cual incluye la estimación inicial de los costes de desmantelamiento o retiro del elemento, así como la rehabilitación del lugar sobre el que se asienta, cuando constituyan obligaciones en las que incurra la entidad como consecuencia de utilizar el elemento (NIC 16, 16c; BPGC norma 2ª.1, pár. 3º). Este pasivo contingente se reconoce por su valor actual (NIC 37, 45; BPGC norma 15ª.2, pár. 1).

A efectos didácticos, hemos revelado de forma separada el componente "coste" del componente "rehabilitación".



Se ha empleado la cuenta (143) Provisión por desmantelamiento, retiro o rehabilitación del inmovilizado en lugar de la cuenta (145) Provisión para actuaciones medioambientales, dado que expresamente el contenido de esta última excluye las actuaciones destinadas al desmantelamiento, retiro o rehabilitación del inmovilizado.

Dado que en este caso, el terreno presenta una vida útil limitada, será preciso recuperar su coste en el periodo de vida útil estimado para la balsa (5 años). Teniendo en cuenta los datos de vida útil, al cierre del ejercicio efectuaríamos los siguientes asientos:




Por otra parte, al cierre del ejercicio es preciso, incorporar los intereses devengados por la provisión de pasivo. A tal fin utilizamos el tipo de descuento empleado en la estimación inicial, salvo cambio significativo en las circunstancias que obligasen a una revisión de la provisión. El valor actual de la provisión (45.000 €) multiplicado por la tasa de actualización (5,5%) asciende a 2.475 €.



Al cabo de cinco años (enero de 2013) se efectúa la recuperación ambiental, ascendiendo el coste de la misma a 54.430 €. El valor de la provisión por desmantelamiento, retiro o rehabilitación del inmovilizado (c.14300) ha aumentado como consecuencia de la imputación de intereses a la misma anualmente a 58.813 €. El terreno y la construcción dejan de estar operativos para el futuro, siendo nulo su valor residual:



Se ha decidido abonar la cuenta (7953) Exceso de provisión por desmantelamiento, retiro o rehabilitación del inmovilizado, que no consta en el cuadro de cuentas del BPGC, a ubicar en el segmento explotación, porque este exceso se debe a mayores amortizaciones practicadas y a una mayor carga financiera incorporada en la provisión.

En este momento, dado el desajuste entre la estimación de la provisión y el gasto finalmente incurrido, se procede a registrar un beneficio procedente del inmovilizado, de carácter ordinario. La diferencia entre el importe previsto y el finalmente incurrido se califica como cambio de estimación, por lo que el efecto sobre los elementos patrimoniales se registra en la cuenta de resultados del ejercicio y, en su caso, en los futuros (no siendo el caso en este ejemplo) (NIC 8, 36; BPGC norma 22ª, pár. 3º).

En la Memoria será preciso revelar en el punto 5º Inmovilizado material la información sobre el coste incorporado, indicando las circunstancias que se han considerado en su valoración y en el punto 14º Provisiones y contingencias, el análisis de los movimientos del epígrafe, así como los aumentos en los saldos actualizados al tipo de descuento por causa del paso del tiempo y el efecto de cualquier cambio en el mismo.

Solución según el PGC-1990


El día que se adquiere la balsa se registra el coste incurrido. Por lo tanto, el valor del elemento no incorpora la estimación del coste de desmantelamiento. Este coste se reconoce anualmente, construyendo el importe de la provisión a lo largo de los años en los que se espera que el elemento genere ingresos.




A 31 de diciembre se amortizan el terreno y la construcción, dado que sendos componentes de la balsa tienen una vida útil limitada y un valor residual nulo al término de la misma.




Como hemos señalado anteriormente, aplicando el principio de correlación de ingresos y gastos, es preciso registrar un coste necesario, cual es el vertido de residuos de manera controlada, para obtener los ingresos que se obtienen con la actividad. Este importe no se exigía en el texto de 1990 que fuese actualizado, si bien en otro tipo de provisiones, como las procedentes de planes de pensiones, se calculaban teniendo presente el efecto financiero. Una manifestación explícita requiriendo la actualización la encontramos en la Resolución del ICAC de 25 de marzo de 2002, por la que se aprueban normas para el reconocimiento, valoración e información de los aspectos medioambientales en las cuentas anuales, norma 6ª.2, pár. 4º, al tratar la medición de la provisión por actuaciones de carácter medioambiental, situación con cierta analogía al caso que describimos. Por tanto, en caso de ser significativo, se debería actualizar dicha provisión.

Obtenido el principal de la provisión y el componente financiero, cada año se registra un gasto de explotación por la parte alícuota del principal (al igual que el sistema de amortización, porque ambos toman como referencia el patrón de generación de ingresos del activo amortizado), así como la parte financiera devengada.



El primer ejercicio (2008) se calcula la cuota anual que, capitalizada al 5,5%, alcanza el valor futuro estimado para la rehabilitación. Este componente principal es 10.538 €. Anualmente, se calcula el interés devengado por la provisión registrada. A efectos didácticos calculamos los intereses sobre la provisión acumulada al cierre del año anterior. El primer año no se reconoce ningún componente financiero, porque la provisión al cierre del ejercicio anterior no existía.



El 31 de diciembre de 2009, los asientos serían similares, aunque ya se incorporaría el componente financiero (en 2009, 580 € y el cálculo sería la provisión de pasivo al final del ejercicio anterior -10.538 €- por el 5,5%).



Al término de la vida útil, cuando se realiza la restauración se registra la baja de elementos, entre ellos, la provisión para grandes reparaciones.



El cambio de estimación se reconoce en la cuenta de resultados en el epígrafe de (7903) Exceso de provisión para grandes reparaciones, perteneciente al resultado de explotación.

Comentarios de los cambios:


La principal diferencia que nos traen las normas internacionales de contabilidad y la reforma contable frente al plan general de contabilidad de 1990 se encuentra en la preeminencia del enfoque de balance en el nuevo marco contable. En ambos casos se respeta el principio de correlación de ingresos y gastos (en el BPGC vía amortización del componente de coste, mientras que en el PGC-1990 por el reconocimiento anual del gasto por reparaciones); sin embargo, la existencia de una obligación desde el momento en que se inicia la actividad contaminante provoca el reconocimiento de una deuda en el balance de situación (existe una obligación presente, como consecuencia de sucesos pasados, que supondrá un sacrificio de beneficios económicos futuros) bajo el BPGC.

La segunda incidencia procede del efecto financiero. En el BPGC, la deuda está reconocida desde el principio, mientras que en el PGC-1990 la obligación se va construyendo durante los cinco años. Por tanto, en el BPGC, el componente principal es menor (45.000 € en el BPGC, frente a 52.690 € en el PGC-1990) y el financiero más elevado (6.123 € en el PGC-1990, frente a 13.813 € en el BPGC).



El efecto sobre el análisis financiero más notable es el empeoramiento del ratio de endeudamiento y del retorno sobre activos, dado que crece la deuda y el volumen de activos. Por su parte, de menor trascendencia, se altera temporalmente la corriente de resultados de la compañía, aunque los flujos de caja sigan siendo idénticos.

Temas colaterales sin regulación expresa

1. En el caso, de que el importe de la deuda futura dependa del volumen de residuos alojados (coste variable), ¿la distribución del coste debe ser en función de los residuos alojados o debe ser lineal?

En este primer caso, consideramos que si el importe final depende de los residuos alojados, la distribución del coste de la actuación medioambiental futura, así como las propias amortizaciones de los elementos del inmovilizado debe efectuarse considerándose este ritmo de utilización de la balsa. En el caso extremo de que todo el coste de la actuación fuese variable (en función de los residuos), la deuda no existe en tanto en cuanto no se viertan los residuos. En esta situación, la solución estaría más próxima al tratamiento del PGC-1990 que del BPGC. Por el contrario, si el coste de la actuación es fundamentalmente fijo, el reconocimiento de la deuda debería producirse íntegramente al principio, porque sólo por hecho de iniciar la actividad contaminante, el coste final no va a variar sustancialmente en relación al volumen de residuos alojados (solución más próxima al BPGC y a las NICs).

2. ¿Cuándo se registra la provisión, cuándo se adquieren los activos o cuándo entran en funcionamiento?

Si la acción restauradora depende de que se haya producido una actuación contaminante no debería amortizarse el inmovilizado, pues estaría vinculado a que se viertan residuos; asimismo, al no existir una deuda presente, no se reconocería el pasivo. Sin embargo, si por el hecho de construir la balsa es preciso realizar una actuación de rehabilitación medioambiental, haya o no residuos, sería la construcción de la balsa la que determina el reconocimiento de la provisión.

La tercera cuestión anexa sería, en este último caso,

3. Los costes financieros, con motivo de la actualización, devengados antes de la puesta en marcha, ¿deben incorporarse como mayor valor del activo o trasladarse al resultado del ejercicio, siguiendo lo indicado por NIC 23 (1), pár. 1 y el BPGC, norma 2.1, pár. 4?.

Este es otro caso no previsto en la letra de la norma internacional (NIC 23 revisada en marzo de 2007) ni en la norma del BPGC. La norma indica que se consideren los costes directamente atribuibles a la adquisición, construcción o producción de un activo cualificado. La norma internacional añade que son costes de esta naturaleza los que no son evitables (NIC 23, pár. 10). En nuestra opinión, dado que son costes no evitables, se reconocerían como gastos del ejercicio.


(1) Esta norma todavía no ha sido incorporada al derecho contable europea. Se espera para diciembre. Fuente: www.efrag.org


Fuente: Newsletter AECA "Actualidad NIC/NIIF" Nº 19 - Septiembre 2007