Arantxa
Corella / MADRID (24-07-2006)
Leandro Cañibano sucede desde el pasado mes de abril en el cargo
de presidente de la Asociación Española de Contabilidad
y Administración de Empresas (AECA) al profesor José Barea,
de quien se declara discípulo tanto en lo profesional como en
sus valores humanos. Cañibano es uno de los más prestigiosos
expertos españoles en materia de contabilidad.
¿Qué objetivos quiere conseguir al frente de AECA?
Mis objetivos son consolidar las tareas desarrolladas por la asociación
durante los últimos 25 ó 26 años que tiene de vida.
De hecho, ya vamos a promover en un plazo breve dos nuevas comisiones
de estudio. Una sobre la contabilidad de las cooperativas porque hay
ciertas áreas de España donde estas entidades tienen una
gran relevancia, y otra, que tiene que ver con la contabilidad y administración
de entidades no lucrativas. Pero un tema al que estamos dedicando especial
dedicación es el del Plan General de Contabilidad. Y digo que
estamos prestando especial atención porque gran parte de los
miembros nombrados por el ICAC para formar el grupo de reforma son socios
de AECA.
¿Qué opinión tiene respecto a la reforma contable
que se está acometiendo?
Hay quien dice que es mejor esperar a que cambien todo en la UE, pero
es que no se va a cambiar todo nunca, por eso la decisión que
se ha adoptado en España ha sido que las normas españolas
se aproximen en la medida de lo posible a las internacionales. ¿Sería
lógico que dentro de cada país continuáramos manteniendo
normas para las empresas no cotizadas o para las cuentas individuales
de las cotizadas y otras para las consolidadas de las cotizadas? A lo
mejor hay ciertos aspectos institucionales que así lo aconsejan
pero no de forma generalizada. España lo que ha hecho es decidir
modificar las normas para aproximarnos en la medida de lo posible a
las normas internacionales.
¿ El futuro Plan General de Contabilidad será muy diferente
al actual?
Muy diferente no. Se mantiene por ejemplo el hecho de que exista un
plan con carácter omnicomprensivo que al ir dirigido a la generalidad
de las empresas no puede ser muy específico en todos los puntos
y con unas partes similares a las que antes tenía, pero el tratamiento
de algunas operaciones lógicamente no va a ser coincidente con
lo que había antes. Hay otro punto muy importante y es que las
normas internacionales exigen un detalle informativo mucho mayor. Es
decir, las cuentas de las compañías particularmente en
la memoria, que explica el contenido de estas cuentas anuales es mucho
más detallada que el modelo que nosotros teníamos en el
modelo anterior. Si queremos adaptarnos tendrá que pasar porque
esa información y ese detalle sea mucho mayor.
Es decir que las sociedades, cotizadas o no, tendrán que ser
más transparentes?
Sí, porque al tener que explicar con mayor detalle algunas de
las cuestiones contenidas en el balance y la cuenta de pérdidas
y ganancias es un ejercicio de transparencia mayor que no sólo
va a ser para las cotizadas sino para el resto también.
¿Cuáles son en su opinión los puntos más
importantes de la reforma?
Hay un nuevo criterio de valoración introducido por las normas
internacionales que se ha vertido al español con la denominación
valor razonable, que es una valoración con referencia al mercado.
Nuestro Código de Comercio decía que el criterio de valoración
contable era el del precio pagado en el momento de adquisición.
Otra novedad es el énfasis que se pone en el cálculo del
deterioro que pueden sufrir los activos.
¿La profesión acepta de buen grado estos cambios?
Desde luego yo no he visto que se haya producido intranquilidad. Hay
la preocupación lógica de cómo van a ser las normas
y cuándo empiezan.
La moda del uso contable del Ebit y del Ebitda
El presidente de AECA reconoce que los grupo de expertos en materia
contable llevan tiempo intercambiando opiniones sobre 'ciertas magnitudes
contables financieras que no se derivan expresamente de los modelos
de las cuentas del Plan General Contable y que utilizan con frecuencia
las empresas'. Leandro Cañibano se refiere a términos
como el Ebitda o el Ebit. 'A lo mejor hacemos algo en AECA para que
normalizar esos términos, para que se usen de una manera sistemática,
porque si no, cada uno lo utiliza como quiere'.
Cañibano reconoce que, 'a lo mejor eso no es tarea del ICAC',
pero sí de la asociación que preside. Y, ¿qué
influencia tendrá una resolución de AECA sobre esos términos?
'Pues la que quieran dar los profesionales. En definitiva si lo utilizan
y entienden que esa es la guía mejor'. El presidente de AECA
reconoce que el Ebit y el Ebitda son buenos indicadores, sobre todo
porque 'pero no se puede sacralizar, porque muchas veces son modas'.
Cañibano reconoce que estas magnitudes son más difícilmente
manipulables 'y como siempre dan una cifra más elevada queda
mejor'.
Fuente:
Newsletter AECA "Actualidad NIC/NIIF"
Nº 7 - Julio 2006