Newsletter
de la Asociación Española de Contabilidad y Administración
de Empresas (AECA)
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José
Barea Tejeiro
Catedrático
Emérito de la UAM y Presidente de Honor de AECA
"El
cambio de modelo productivo no se hace por Decreto, sino por la
mejora en la gestión de los factores, que incrementen la
productividad."
Para
la entrevista de mayo, coincidiendo con el Debate sobre el Estado
de la Nación, preguntamos semanas atrás a D. José
Barea, por diferentes problemas que acucian a la economía
española. El profesor Barea, experto en sector público,
ha sido galardonado con el premio Rey Jaime I de Economía,
considerado como el más importante que puede recibir un economista
español. En su etapa política, fue subdirector general
de Inversiones, Financiación y Programación; Director
General del Tesoro y Presupuestos; Subsecretario de Presupuestos
y Gastos Públicos y Secretario de Estado para la Seguridad
Social. Fue también Director de la Oficina Presupuestaria
de la Presidencia del Gobierno durante la 1ª legislatura de
José Mª Aznar.
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¿Qué
retos tiene España para superar el déficit en el sistema
público de pensiones contributivas?
Dos
retos tiene el sistema de pensiones públicas: la equidad y el
envejecimiento de la población que lo hacen insostenible.
El reto de equidad horizontal del sistema deriva de que no se da proporcionalidad;
lo aportado por cotizaciones sociales (del empresario y del trabajador)
durante la vida laboral es inferior a lo percibido a lo largo de la
vida por pensiones de jubilación y de viudedad, resultando tasas
internas de retorno muy elevadas, del 4,43% con 35 años cotizados,
del 5,40% con 25 años y del 7,81% con 15 años de cotización.
Las tasas de sustitución que resultan actualmente entre el último
salario de activo por el que se cotiza y el importe de la pensión
del primer año son del 91,8% por 35 años cotizados, del
73,5% por 25 años y del 5,75% por 15 años cotizados; para
que el sistema fuera equitativo las tasas de sustitución deberían
ser del 62,82%, 43,84% y 24,85%, respectivamente. Las diferencias de
estos porcentajes muestran la falta de proporcionalidad del sistema
y su falta de viabilidad futura. A pesar de que en España la
mortalidad y la fecundidad son de las más bajas del mundo, su
grado de envejecimiento no es tan fuerte como en la mayoría de
los países de la Unión Europea, ya que España se
ha estado beneficiando de su mayor fecundidad en épocas pasadas,
de la fuerte caída de la mortalidad y de la gran inmigración
habida. Sin embargo las generaciones numerosas del pasado van llegando
a la edad de jubilación, reduciéndose simultáneamente
las entradas por la base de la pirámide a consecuencia de la
caída de la natalidad, con lo que aumentan los índices
de envejecimiento a un ritmo mayor que en otros países.
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¿Qué
reformas tiene que acometer España para hacer sostenible el sistema
de pensiones? ¿Es tan necesario retrasar la edad de jubilación?
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Para hacer sostenible el sistema de pensiones públicas contributivas
es necesario que el Gobierno proponga al Parlamento las dos medidas siguientes:
a) Calcular la base reguladora de la pensión por todo el período
contributivo y no por los últimos quince años, como sucede
ahora. Esto haría bajar automáticamente la tasa de sustitución,
ya que durante los últimos años es cuando más cobra
el trabajador y por tanto cuando se da una mayor incidencia en la base
reguladora de la pensión. Por otra parte se atenuaría la
falta de equidad (proporcionalidad) del sistema.
b) Retrasar la edad de jubilación a los setenta años, con
lo cual se cotizarían cinco años más y se cobraría
la pensión durante cinco años menos. Su justificación
se encuentra en que cuando se establecieron los sistemas de pensiones
públicas la edad media de entrada en el mercado de trabajo era
de 18 años y hoy es de 23 años; por tanto se cotiza cinco
años menos. Por el contrario, la esperanza de vida ha aumentando
en cinco años, lo que como media quiere decir que se cobra pensión
durante cinco años más. La medida propuesta restablece la
proporcionalidad que existía entre años de cotización
y años de cobro de la pensión.
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Algunos
autores proponen la solución de transformar el sistema de
reparto en uno de capitalización. Tal transformación
es financieramente imposible, ya que la Seguridad Social no tiene
constituidas las provisiones matemáticas para tal salto,
que se ha estimado para España en dos veces el PIB. Otros
autores han dicho que con el Fondo de Reserva de las Pensiones que
se ha constituido el problema ha quedado resuelto. Parecen ignorar
que el citado Fondo no hace desaparecer el déficit en las
pensiones, pues es exclusivamente un instrumento para financiar
el déficit sin tener que acudir al mercado de capitales.
¿Es
sostenible la financiación del déficit exterior español?
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En
mi intervención en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas
el 14 de noviembre de 2006 sobre el tema "¿Es sostenible la
financiación del déficit exterior español?"
puse de manifiesto que el déficit exterior era el reflejo de un
crecimiento desequilibrado centrado en el aumento del consumo y de la
inversión en viviendas de las familias, cuyo gasto crece muy por
encima de su renta disponible, lo que a largo plazo lo hace insostenible
y por tanto su financiación. La rapidez del crecimiento de la deuda
de las familias, así como el sesgo de la inversión hacia
la construcción de vivienda son elementos que ponen de manifiesto
el excesivo crecimiento de la demanda interna, y al mismo tiempo que el
aumento de la deuda no podrá mantenerse de forma indefinida, ya
que el gasto de las familias se ha hecho más vulnerable a cambios
en el precio de la vivienda, en el tipo de interés y en el empleo.
La causa del fuerte déficit exterior es también la continua
pérdida de competitividad de nuestra economía, desde el
ingreso en la UME, a causa del continuo diferencial de inflación
con la media de los Estados miembros de la Unión, que ha sobrepasado
los once puntos desde nuestro ingreso en la Unión Europea. Al no
poder efectuar la depreciación real de nuestra economía
a través del tipo de cambio, como sucedía con anterioridad
a nuestra entrada en la UME, la única solución se encontraba,
dijimos, en una recomposición de los precios relativos a través
de un ajuste en el comportamiento de los precios y salarios, que dé
lugar a que nuestros costes crezcan a un ritmo menor que los de los países
con los cuales España comercia.
Dijimos que la sostenibilidad de la financiación del déficit
exterior español dentro de la UME no es sólo un problema
macroeconómico sino microeconómico, relacionado con la percepción
que los prestamistas tengan a largo plazo de la solvencia de los prestatarios,
y por tanto del riesgo que puede correr la operación planteada.
El nuevo Gobierno que salió de las elecciones de 2004 no se preocupó
de ir cambiando paulatinamente el modelo de desarrollo, sino que lo impulsó
aun más, sin efectuar reforma estructural alguna. La consecuencia
de tal política ha sido el derrumbe de nuestra economía
y la fuerte tasa de paro, que seguirá creciendo ante la falta de
medidas. A la crisis de nuestro modelo de crecimiento basado en decisiones
propias, se ha unido posteriormente una crisis financiera mundial originada
en Estados Unidos en el segundo semestre de 2007.
La falta de ética de los grandes ejecutivos ha sido considerada
como una de las causantes de la crisis financiera mundial ¿Hasta
qué punto cree que la gestión pública también
ha contribuido a esta crisis?
Las
políticas públicas que tratan de compensar el funcionamiento
defectuoso del mercado adoptan la forma de asignación legislativa
de la Administración Pública de funciones específicas
a uno u otro organismo público para producir determinados bienes
o servicios para corregir las deficiencias del mercado. Estas actividades
son de cuatro clases: servicios reguladores, bienes públicos puros,
bienes preferentes y transferencias o cesión de impuestos a otros
niveles de gobierno para que suministren los servicios de su competencia.
Una de las causas de la actual crisis financiera mundial es que los organismos
reguladores y supervisores de los mercados financieros no han establecido
la correspondiente normativa para controlar determinadas operaciones financieras
muy complejas y difíciles de entender por no especialistas, como
los denominados productos estructurados. Tales operaciones eran ofrecidas
con tipos de rendimientos elevados, que hacían muy atractiva su
demanda por los ciudadanos, ya que eran ofrecidos por instituciones financieras
que venían siendo consideradas serias y solventes.
| <<Las
primeras medidas a adoptar tienen que ir dirigidas a corregir desequilibrios
de déficit presupuestario y de déficit exterior.>> |
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La
Administración Pública puede por ello considerarse
causante por omisión, al haber autorizado tales productos
sin la oportuna regulación. Se trata de un fallo de mercado
que no fue previsto por el poder público. En la reciente
Cumbre del G-20 en Londres se ha acordado la regulación pública
de dichas operaciones.
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Recientemente
leímos un artículo suyo donde daba soluciones a la parte
“propia“ de la actual crisis, la de nuestra economía
real ¿Puede resumirnos su propuesta?
La
recesión que padece la economía española será
larga por el hundimiento del sector construcción, que representaba
alrededor del 15% del PIB. La sustitución de la aportación
de dicho sector al PIB sólo es posible con la exportación
de bienes y servicios de otros sectores, lo que requiere que su producción
sea competitiva con la de otros países, cosa que no es posible
a causa de nuestra baja productividad. Por otra parte, nuestro nivel salarial
no permite exportar bienes y servicios de poco valor añadido en
competencia con los países emergentes, por lo que hemos de cambiar
nuestra estructura productiva a bienes de mayor valor añadido con
las reformas estructurales que más adelante expondremos.
A causa de la caída de la actividad económica, las tasas
de paro se disparan: 17,2% en el corriente años (4,5 millones de
parados) y de casi el 20% en 2010. Es necesario un cambio en nuestro modelo
de crecimiento, que es una apuesta a largo plazo fundamental para el aumento
de la productividad. Las primeras medidas a adoptar tienen que ir dirigidas
a corregir desequilibrios de déficit presupuestario y de déficit
exterior. Las acciones han de ir encaminadas a mantener la estabilidad
presupuestaria; toda ayuda a las familias o a las empresas, para hacer
frente a corto plazo a la crisis económica, deben compensarse con
una disminución en otras partidas de gasto. La corrección
del déficit exterior requiere cambiar de modelo de crecimiento,
pasando del actual, basado en la demanda interna, a otro fundamentado
en la productividad.
España tendrá que adoptar un modelo de desarrollo competitivo,
no con los países emergentes, sino con los países de la
Unión Europea, con Estados Unidos y con Japón. Pero el cambio
de modelo productivo no se hace por Decreto, sino por la mejora en la
gestión de los factores, que incrementen la productividad. La productividad
pone de manifiesto la eficiencia en el uso de los factores de producción,
tanto de capital humano como de capital tecnológico y de capital
físico; a medida que esta eficiencia es mayor los costes unitarios
de producción serán menores, lo que da lugar a un aumento
de la productividad y, por tanto, de la competitividad internacional.
Las reformas estructurales deben tener por objetivo aumentar la productividad
de los siguientes factores:
- Capital
humano: educación y formación profesional
- Capital
riqueza: infraestructuras
- Capital
productivo: tecnologías de la información y el conocimiento
- Investigación,
desarrollo e innovación
- Mercado
de trabajo
- Mercado
de la energía
- Liberalización
de los mercados de bienes y servicios (supresión de las regulaciones
de las Comunidades Autónomas)
- Administración
Pública (nuevo modelo, introducción de criterios de mercado
en su funcionamiento, fijación de objetivos, mentalidad empresarial,
etc.)
- Sistema
de pensiones públicas: reformarlo para hacerlo sostenible y que
no incida en el déficit público
- Televisiones
públicas: reformarlas para que no incidan en el déficit.
Estas
reformas estructurales sólo tendrán éxito si se informa
a la sociedad de la situación real en que nos encontramos y de
las acciones que son necesarias adoptar, y además que durante su
ejecución la transparencia sea absoluta.
Fuente:
Newsletter AECA "Actualidad Contable"
Nº 39 - Mayo 2009
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